Al final del Domingo algunos se sentirán aliviados, otros con el Euromillón y otros estarán maldiciendo su mala estrella.
Entre los primeros estará Alonso, el gran poeta del automovilismo, nadie lo sabe con certeza, pero dado que le sacaba 20 segundos a Bourdais & Co. cuando iban todos con lisos, él, que es el auténtico "regenmeister" (el señor de la lluvia, Dios de los cumulonimbos), entonces nadie debería alcanzar a enteder cómo si ellos (Bourdais & Co.) no cambiaron gomas y llegaron a la par que él y Heidfeld, que llevaban intermedios, cómo es posible que necesitase cambiar de ruedas para dos vueltas, sobre todo cuando los de delante no cambiaron ninguno (esos paquetes que le están robando la gloria).
No soy buen matemático, pero creo que Heidfeld no debería haber ni soñado con alcanzarle. Así que, chapeau para él ("genius boy") y su equipo, gran decisión. Por cierto, cambiar una vuelta antes habría servido igualmente para nada...
"Ay, madre, qué pena más grande"Los del Euromillón, cómo no, el gran Massa, y es que nuestro admirado piloto no sólo empezó el domingo pensando que tras Hungría le iba a dar matarile a Hamilton en la salida, sino que seguro que estaba convencido de que al llevar más sopa que los de delante podría adelantarles en los repostajes con esas vueltas magistrales bajo presión a las que nos tiene acostumbrados (sobre todo por la cantidad de veces que se lo ha hecho Raikkonen a él en el pasado). Pero, a pesar de no adelantar a nadie en la salida, y de que le pasara Kimi cual rayo, durante la carrera y esas vueltas de gracia que tuvo, ni siquiera les recortó una mísera décima, y estuvo vegentando toda la carrera en tercera posición, hasta el final.
Sí, hasta el final, en la "cancha" entró segundo por la desgracia de Raikkonen, moralmente no fue más que eso, pero administrativamente fue primero. Una gran recompensa para una actitud tan mediocre
"Yo?, había carrera este finde?!?!"La mala estrella para los héroes, los de siempre, los que arriesgan, los que pase lo que pase pelean, incluso en circunstancias que lo desaconsejan, contra enemigos superiores, y si caen se levantan, una y otra vez (esto es una interpretación libre de un gran discurso de Roosevelt). Esos fueron Raikkonen y Hamilton, gracias a los cuales, este deporte tiene aficionados de verdad.
Raikkonen había superado a Hamilton en la pista en un momento que se sintió superior a él, y eso a pesar que teniendo teoricamente más ritmo podría haberlo hecho en la primera parada (Kimi puede hacer eso y más). Pero a Hamilton no se le pueden hacer concesiones, si comete un error y cae hay que darle rápido, porque si se levanta, sólo Thor sabe lo que puede hacer.
Hecho esto, le aguantó bien hasta el último set de neumáticos, el duro, ese que se le atraganta a Kimi porque no lo calienta lo suficiente (y menos con ambiente frío, como en Spa este Domingo). Ahí Hamilton empezó a comerle la distancia y posiblemente la moral. Pero no, debería estar tranquilo, o lo estaba hasta la lluvia (dos segundos son más que suficientes). Dijo Pedro Martínez De La Rosa, que Hamilton cuando ve unos gotas en el visor se pone cachondo y aprieta más (esos que saben que el resto sufre, y que es el momento de demostrar que se es más valiente, mejor). Y apretó los dientes...
Le comió la ventaja a Kimi, que tenía que abrir pista y debía conservar (no sabes donde está el agua acumulada hasta que te la comes), le vió débil a su vez, momento en el que se decidió a adelantar (llevaba media vuelta llenando los espejos de Kimi). Pero adelantar como hace Hamilton, o lo hacía Mansell, en plan "que vooooooy".
Lo cierto es que lo hizo tarde y Kimi le re-apuró la frenada, gatillazo. Hasta ahí normal, te comes la chicane (no a Kimi), le tienes que dejar pasar, pero el reglamento debe estipular que le tienes que devolver la ventaja, y Hamilton no lo hizo lo suficiente y en "La Source" le metió el coche en una maniobra de ambos espectacular, las manos y los ojos se debieron mover a una velocidad próxima a la de la luz. Kimi pensó que si se metía por el interior se iba a comer la curva y la salida, y cuando quiso cerrar... ya le habían pasado, y Hamiltón a su vez pensó, "qué cojones, me meto y luego negociamos!". Pero una vez le pasaron, Kimi, diría "te vas a cagar, 'jolagran, ahora vas a abrir tú" y se pegó a él para que le explicara donde tenía la chulería de la lluvia ahora.
Se pegó tanto a él, que allí donde se salía Hamilton (ahora ya no tenía referencia), se salía él. Menos en una, donde Hamilton se fue largo y él no (la presión había funcionado a la inversa), pero mala suerte, allí estaba un paquete de Williams. Lo vimos todos por la camara subjetiva de Kimi, "qué hace ese patán trompeado volviendo a la pista?!?!", pues volvió, para desgracia de Kimi, y despacio, ocupando la línea de carrera y forzando a Kimi a salirse y perder esa desventaja que había recuperado. Mis ojos me traicionaron y pensé que era Nakajima (será una de las pocas veces que no veo bien el piloto). Pero no, error, después de insultar gravemente a todos los familiares del "japo", resultó ser la "nena" (consuputamadre). Que no sólo no miró al volver a pista (se supone que les tuvo que ver), sino que una vez jodido a Kimi, les siguió como si se fuera a desdoblar, en vez de dejar pelear tranquilos a los auténticos pilotos. Ese chaval se merece que le tatuen la bandera azúl en la frente.
Y en la siguiente, se la volvieron a comer, sobre todo Kimi, que al volver se encontró otro charco y... adiós, la parte de atrás corre más que la de la delante, frenar no sirve, y maldecir tampoco. Fin de la historia, Hamilton primero, los paquetes de Rosberg y Webber haciéndole la escolta y luego los demás.
Después vendría lo de la FIA/jueces de pista, justo, pero no tanto. 10 plazas de penalización en parrilla de Monza habría sido igualmente justas, y sobre todo habría sido justo para el damnificado (Kimi) y mucho más justo para Massa, que no merecía nada.
"Te veo en la próxima... majete"Pero así se escribe la historia. Kimi a seguir intentándolo, Massa a ver si le toca otra rifa, y Hamilton a repartir estopa (cronómetro en mano), que es lo que le mola.
Sra. Nakajima, discúlpeme, fue un calentón