Recientemente comentabamos caipirinha en mano, como algunos pilotos tan admirados tienen un gran don para esto del automovilismo, que son la "leche" (desnatada) y que nacieron pilotos.
Excepto en lo de nacieron, no estamos de acuerdo en el resto
En mi memoria, habitan todos estos "idiotas" que ganaron algo aunque no mucho, pero a fuerza de intentarlo, una y otra vez, contra todo pronóstico y además echándole más huevos que nadie. En todos los aspectos de su vida eran luchadores y nunca se rendían, y además, tenían un "don", el de "gano por cojones", porque "soy mejor que tú" y porque "a mi esto se me da bien"
Y rebuscando encontré a James Hunt, a este no le montó su padre en un kart a los 3 años (como a casi todos los actuales), se empeñó (como más tarde lo haría Mansell) en correr a lo que fuera, y un día, ya siendo mayor de edad decidió que iba a ser campeón del mundo de Formula 1. Lo conseguiría en 1976
Si bien tuvo suerte, porque tenía un buen coche -el McLaren era tan bueno como el Ferrari de Lauda- y Lauda tuvo su famoso accidente esa temporada, fue en la última carrera, Japón, con el circuito inundado que Lauda no se atrevió a correr después de dar unas vueltas y él consiguió el campeonato
De las crónicas de la época, se decía de Hunt de todo, que era un juerguista, mujeriego, que tenía una mala leche proverbial, y para deleite del resto, tenía mucho miedo, se decía que temblaba tanto que el coche vibraba parado por lo muy acojonado que estaba. Siempre atacaba y sus rivales le tenían miedo porque sabían que no se achantaba. El hecho era que el tío tenía miedo, un poco contradictorio quizá, pero era mucho más cierto aún que su espíritu de superación le hizo ir más allá del límite. Mismo límite que superó al intentar salvar a Ronnie Peterson cuando lo sacó del coche en llamas
En memoria de tíos como estos existe un auténtico espíritu digno en la competición
miércoles, 19 de marzo de 2008
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1 comentario:
de donde has copiado el texto???, jajajaja
que bueno trooooooooooonko
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